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Siéntanse absolutamente libres de visitar CAFEDITOLANDIA cuando les plazca. Mis duendes bloggeros y yo siempre estamos tratando de lograr el mejor ambiente para nuestras visitas. Cualquier reclamo, duda o sugerencia, dirigirse a las direcciones de la Vocería. Eso sería, ¿no?
"Inferno" de Dan Brown

sábado

Introducción De Agradecimiento Por Mi Primera Serie De Relatos


Ha sido una semana de esas que sé que costará sacármela de la cabeza por un buen rato. Diversos temas habitaron mi cabeza y robaron más tiempo del estrictamente necesario. De hecho, esos temas también fueron muchos más que los de costumbre. Es como si estuviera en un nuevo final de semestre. Pero en fin, mal que mal, fue solamente una semana más. Una semana más en la vida de cafedito.
A propósito de semanas, me gusta creer que ustedes y yo entendemos que entre lunes y domingo hay siete días, o algo así como 168 horas para realizar lo que denominamos rutina, incluyendo el maravilloso acto de dormir. Los pocos de ustedes que me conocen saben de sobra que mi rutina es bastante simple o demasiado compleja según la botella de pisco o la garrafa de pipeño con la que se quiera mirar. Pero para aquellos que no me conocen o que creen conocerme, pero sobre todo para los que estén leyendo este relato, he aquí, más menos, el octogénico, pero retruécano y perifrástico resumen de una rutina semanal más menos normal de mi vida.
Pero antes de continuar con lo que nos convoca, quisiera agradecer a todos aquellos que con su mera, pero importantísima existencia, han podido inspirar esta primera serie de relatos escritos por cafedito. A todas ellas, todos ellos y a los demás, muchísimas, pero muchísimas ganas de que les vaya mejor en sus vidas… y gracias. En orden de aparición:
Al Big Bang y a la persona que apretó el botón para que hiciera bang y para que fuese big.
A Dios, por todo lo que dice Moisés que hizo en los dos primeros capítulos del Génesis. De verdad gracias.
Por rebote, al fruto prohibido. Porque sin él, Adán y Eva no hubiesen sabido lo que es bueno y no lo hubiesen podido traspasar a las siguientes generaciones y, por ende, ni ustedes ni yo estaríamos aquí… ¿cómo les quedó el ojo?
A Set, hijo de Adán; a Enós, hijo de Set; a Quenán, hijo de Enós; a Mahalalel, hijo de Quenán; a Yéred, hijo de Mahalalel; a Henoc, hijo de Yéred; y a Matusalén, hijo de Henoc, que vivió 969 años, porque sin él, nadie podría decir “es más viejo que Matusalén”.
A Caín y Abel porque sin su ejemplo ni los periódicos ni los noticieros tendrían espacio para referirse a asesinatos; y a Noé, porque gracias a que salvó a los animalitos en su arca, podemos visitar el Buin Zoo y el Lindorfo puede animar “La Ley de la Selva”.
A Jesús de Nazareth, Lutero, Calvino, Enrique VIII y la misma Biblia que usan todos los que fueron divididos por ellos; a la Torá, los judíos y el Rosh Ha-shaná; a Mahoma, el Corán, los musulmanes y talibanes; a Buda, el Tripitaka y las Cuatro Nobles Verdades; a Siva, los hindúes y los Veda; a Confucio, el Daodejing, los taoístas, y Lao-Tsé; al mismísimo Olimpo y el Panteón Romano; a los Elder Mormones, a Joseph Smith y su Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; al Vudú, a los chamanes, el Popol Vuh, Kai Kai, Ten Ten, Kaiosama, los Hare Krishna y a mis amigos que leen el Tarot en la Plaza de Armas; porque todos ellos tienen una verdad que contar… pero ninguna me ha convencido todavía.
A los cavernícolas que descubrieron cómo encender el fuego y a sus hijos que inventaron la rueda y la escritura… en verdad gracias.
A los mesopotámicos, los egipcios, los persas, los griegos, los romanos, los celtas, los godos, los francos, los vikingos, los anglos, los sajones, los visigodos y los philips.
Al Renacimiento, la Ilustración, la Revolución Francesa, la Revolución de América, la Revolución Industrial, la Revolución Rusa, la Revolución Cubana, la Revolución Bolivariana y la Revolución Pingüina, porque cada una de ellas me han enseñado que siempre habrá algo por lo cual luchar incesantemente… aunque no siempre esté muy claro qué es.
A Marx, Engels y Hegel, por ser tan comuneros; a Adam Smith, el laissez-faire y el libre albedrío; a los USA y la CCCP, su Guerra Fría y el Calentamiento Global… cariños a Al Gore a propósito; porque sin sus enseñanzas ideológicas, el mundo sería más fome que la conches…
Al Bush de su madre que vive en una casa blanca; al Putin que controla a la Rusia; al Tony que participaba en el circo internacional de Inglaterra; al Chávez del 8, que vive dentro de un barril petrolero; a Evo y el mar; a Lula, el abuelito de la Luli; y a Fidel, porque todos ellos hacen del mundo un mejor lugar para vivir… ja, ja, ja y ja.
A Bill Gates, porque o si no, no podría publicar esto, y ustedes no lo podrían leer.
A los hermanos Lumière, porque inventaron el cine. Y a mí me encanta ver películas. De hecho vendo DVDs a…
¿No querían que volviera a escribir? ¡Aguántensen!
A Chilectra, porque creó la luz… ¿o no?...
A los españoles, porque hicieron lo posible por civilizar América; porque descubrieron Chile y fundaron Santiago donde vivo; porque son dueños del Santander, del BBVA, de Provida, de Aguas Andinas, de Chilectra, de la Unión Española… o sea, de la mitad de Chile más o menos; porque dicen “coño”, “joder”, “ostia”, “ETA”, etc; porque nos han dado a Goya, Cervantes, García Lorca, Almodóvar, la Penélope Cruz, Antonio Banderas, Camilo Sesto, Mecano, Rafael, Mocedades, Sergio y Estíbaliz, Dyango, Julio Iglesias y el hueón de su hijo, los Reyes Católicos, Franco, La Oreja de Van Gogh, Bisbal y un Picasso; porque tienen el torneo de fútbol más competitivo y caro del mundo; porque sin ellos no le hubiesen puesto Avenida España a la Avenida España y por ende, el Rapa Nui no estaría en Avenida España; porque recibieron a la tía Herminia cuando se fue a estudiar para esos parajes y ahora cree entretenernos a todos con su clase de Lingüística en las diferentes Ues donde da cátedra; pero principalmente porque les debo el hermoso idioma que hablo y utilizo para expresarme.
Al General Carrera y al Comandante O’Higgins; a Lastarria y a Carmela Carvajal; a Prat, la Esmeralda y el Huáscar; a Montt, Ibáñez del Campo, Balmaceda, los Larraín, los Alessandri y los Frei; a Salvador y a Augusto; a Aylwin, la Michelle y Lagos, el socialista más neoliberal de mi país; a los senadores díscolos y Tolerancia Cero; y a todos los pueblos originarios que habitaron este país antes que todos nosotros: los aymaras, quechuas, diaguitas, mapuches, alacalufes, onas, los antepasados de Super Taldo y los Cara de Pelota.
¿A quién más?
Al Santa Teresita, donde hice Kinder; al Karmar School, donde cursé 1º y 2º básico; al Liceo Lastarria, donde terminé mis enseñanzas básica y media, y donde conocí a mi ya architrillado Grupo de Teatro; al Pedagógico, donde alcancé a llegar, por culpa del capricho de un pobre saco de huevas (disculpen mi ruso mandarín), hasta tercer año de pedagogía en inglés; de nuevo al Lastarria porque me abrió las puertas para poder desempeñarme por primera vez como profesor de inglés durante todo un semestre y por las clases de reforzamiento que hago los sábados para mis cabros de 7º, 8º y 1º medio; a todas las clases particulares que he realizado desde el 2004, comenzando con el Kristopher, y luego con Juan Pablo, Jorge, Pía, Pedro, el papá de un alumno del Lastarria, Nicole, Natalia y Matías; y por supuesto a mi actual casa de estudios donde me han acogido muy bien y me siento bastante cómodo, la UNAP, sede Manuel Rodríguez, donde me he reencontrado con mi faceta de estudiante, con mi vocación y donde además me han acogido excelentemente, sobre todos mis nuevos compañeros, sobre quienes me referiré en extenso durante algunos de los días de la semana que prosiguen a esta introducción, ya que lógicamente comparto mi presente con ellos. Pero ya que menciono compañeros, quisiera extender este agradecimiento también a todas aquellas y aquellos que alguna vez fueron mis compañeros de escuela, de liceo, de teatro, del Peda y de trabajo.
A Kanon, el primer lugar donde trabajé y que era una fábrica de productos para el baño, como pisapies, cortinas y adornos en general… lástima que sólo duré dos días; a Gepys, otrora CCS, que me ha dado un empleo part-time de cajero desde el 2003 a la fecha, y por supuesto a las gestoras de que me hayan llamado y lo sigan haciendo, la Bertita y la Carlita respectivamente, y a todo el personal Gepys de la sucursal Quilicura de Caja Los Andes… aunque a los nuevos ni los conozco.
A los profesores que alimentaron mi vocación pedagógica: María Cristina Matus, don Mario Tobar, Magdalena Díaz, Juan Paluz, Arquímedes Oyarzún, Adelina Aravena, Sonia Sagredo, Blanca Zepeda de Cuevas… en serio; más recientemente, el profe Peña de la UMCE, y los profes Enrique Díaz, Yasna Cayún y Carlos Mendoza de la UNAP; pero esencialmente a estos dos: a Sergio Vargas, ya que gracias a su tremenda vocación y compromiso con la pedagogía me convencí de que tenía que ser profesor, y a Rosita Carrasco o la Miss, porque por culpa de su tremendo espíritu y metodología elegí la especialidad de Inglés.
A los cuatro enamoramientos que he tenido en mi vida, que aunque fueron efímeros en algunos casos, en otros ni siquiera han llegado a concretarse: Natalia, a quien conocí en los parajes de Lican Ray; Pía, a quien conocí por hacerle clases particulares; Daniela, a quien conocí gracias al Grupo de Teatro; y Johanna, que lamentablemente no me cree, pero que al menos se ve feliz con un buen hombre a su lado… jeje… a todas ellas, simplemente gracias por existir.
¿Falta alguien? ¿Mencioné al Grupo de Teatro del Liceo Lastarria? A ver… mmm… sí, acabo de hacerlo. Estaríamos listos con ese tópico. ¿Quién más?
Por supuesto. Los más importantes. Los esenciales. A los que les debo todo. A los únicos que realmente echaré de menos cuando no estén. Mi familia. Mi madre, mi padre y mi hermano. Los amo mucho, aunque no se los diga muy seguido.

Y si alguien sintió que lo dejé de lado sin mencionarlo en ninguna categoría, simplemente haga el reclamo correspondiente a la Superintendencia de Reclamos por No Mencionar a Personas que se Creen Importantes en la Vida de los Demás o al Menos en la Mía o la SUDEREPONOMEAPEQUESECRIMENLAVIDELODEOALMENLAMIA, su abreviación, o aún más sencillo pregúntense qué fue lo que no hicieron…
Al resto, simplemente trate de soportar y apreciar mi última locura bloggera, porque en una de esas pasará mucho tiempo antes que vuelva a publicar algo más.
Los dejo con la que quizás sea la semana más extraña que van a conocer de otra persona y los invito a ser por única vez, testigos privilegiados de mi vida. Porque créanme, esta es la verdadera semana que vivo yo, cafedito siendo Carlos Díaz. Ojala les guste.

(no se pierda el lanzamiento de esta serie de relatos… pronto… en este humilde blog)
    Puede ser que quede
    un solo instante o una eternidad
    no sabes lo que tienes por andar
    el tiempo lo dirá.
    Puede ser que todo lo que sueñes
    se haga realidad
    que un segundo en el camino pueda más
    que una vida entera en la oscuridad
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás
    Cada vez que pierdas la partida
    juega una vez más.
    Recuerda que la herida sanará,
    atrévete y verás.
    Cada vez que sientas que la vida
    te ha dejado atrás
    no olvides que aún hay tiempo
    para despertar
    un nuevo sentimiento
    grande como el mar.
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás
    Cada golpe del destino
    cada amigo que se va
    deja huellas que ni el tiempo borrará.
    Cada paso en el camino
    nos acerca un poco más
    a ese sueño que algún dí­a llegará.
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás