<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d14073071\x26blogName\x3dCAFEDITOLANDIA!\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://cafedito.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_CL\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://cafedito.blogspot.com/\x26vt\x3d5880078415510119148', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
Siéntanse absolutamente libres de visitar CAFEDITOLANDIA cuando les plazca. Mis duendes bloggeros y yo siempre estamos tratando de lograr el mejor ambiente para nuestras visitas. Cualquier reclamo, duda o sugerencia, dirigirse a las direcciones de la Vocería. Eso sería, ¿no?
"Inferno" de Dan Brown

martes

Un viaje en Metro

(Hoy que andar en Metro es toda una experiencia religiosa y más emocionante que el Splash de Fantasilandia, republico esta historia diferente... que ocurrió en el Metro)

Hoy viajé en el tren subterráneo metropolitano, o Metro.
Hace dieciséis años comencé a utilizar este masivo medio de transporte. Y desde entonces lo que más admiro de él es la tremenda biodiversidad de seres humanos que uno puede llegar a conocer en uno de esos trenes celestes.
Al recordar esto, se vienen a mi mente imágenes de personas de todos colores, formas y texturas. Bebés, niños, adolescentes, adultos (de los jóvenes y de los otros) y ancianos se dan cita diariamente y a cualquier hora en estas cuncunas mecánicas.
La mayoría del tiempo he viajado solo en Metro. “Solo” queriendo decir sin nadie conocido. Porque andar solo en Metro es casi imposible. A menos que sea domingo en la tarde, y de preferencia verano.
Fue en un domingo como ese, hace unos años atrás, que me ocurrió algo en el Metro.
Me había comprometido a acompañar a un primo a comprarse ropa. A un mall, el único lugar con variedad de servicios una tarde de domingo veraniego. Pero nunca llegué.
Por esos años yo vivía en un sector de la comuna de Santiago. Y paradójicamente, a escasos pasos de una estación de Metro. Era por esta razón que tanto yo como mi familia utilizábamos este medio para movilizarnos por la ciudad.
El lugar adonde debía llegar estaba a sólo tres estaciones de distancia. Incluso atrasándome jamás tardaría más de veinte minutos. Pero nunca llegué.
Caminé por las desocupadas calles que separaban mi casa de la estación. Recuerdo perfectamente que era una tarde muy calurosa. Caminaba con la seguridad propia de alguien que sale de su hogar y confía inconscientemente en que volverá tal cual como salió. Yo salí a encontrarme con un primo, pero terminé encontrándome con una lección de vida.
Llegué a la estación. Compré mi boleto blanco con el logo “Metro” en él y una huincha electromagnética justo en el medio. Por primera vez el cajero de turno me deseaba un buen viaje. Lo encontré un gesto de cortesía. Luego lo recordaría como el gesto más irónico que me han dado en la vida.
Deposité el boleto en la ranura del torniquete. Acto seguido, éste me dejó pasar. Miré el reloj electrónico junto a la ranura y pensé que llegaría unos minutos antes a la cita con mi primo. Pero nunca llegué.
Bajé la escalera hacia el andén por donde pasaría en cualquier momento el tren con dirección norte. Era la única alma que esperaba que ocurriese algo en ese andén. Y cuando anhelaba ver a alguien en el andén de enfrente, me sentí aún más solo. A lo lejos escuché el inconfundible sonido del tren. Pocos segundos después se detenía para ofrecer su servicio. Se abrieron las puertas y pude confirmar la teoría del “Metro desocupado un domingo de verano por la tarde”.
Además del chofer, parecía ser el único ser humano que ocupaba algún lugar en ese monstruo mecánico. Las puertas se cerraron tras el tradicional timbre de advertencia. Comenzó a andar. Y no sé si sólo seré yo o todos quienes hemos andado alguna vez en Metro, pero llega un determinado momento en el viaje durante el cual no sabemos qué o hacia dónde mirar. Por mi parte yo miraba como siempre la publicidad que se encuentra en la parte superior de los carros. Universidades, productos comestibles, entre otros trataban de llamar la atención de los pasajeros, pero un domingo por la tarde y en pleno verano, no lograban su objetivo… a excepción, claro, de mí.
El tren se detuvo en la siguiente estación. Estaba a sólo dos estaciones de mi destino. Pero nunca llegué. Y fue por el hecho de haberse detenido en esa estación que este supuesto viaje de domingo veraniego por la tarde en Metro, jamás llegaría a su destino inicial.
La estación en cuestión era una de esas estaciones del Metro denominadas “de combinación” y que siempre son anunciadas por el chofer a través de los altoparlantes, para que así la gente que quizás viaja por primera vez o gente incapacitada o simplemente la gente que se burla de esa vocecita esté al tanto.
Fue aquí donde subió una mujer de unos treinta años aproximadamente junto a un niño de no más de diez. Ella vestía un vestido floreado de una pieza confeccionado con tela ligera, atuendo típico en la época estival. Era una mujer de rasgos tristes o de mucho trabajo. Uno acostumbra ver ese tipo de rasgos en cualquier individuo un viernes por la tarde cuando la jornada semanal de trabajo ya ha concluido, pero distinguirlos en una mujer un día domingo veraniego por la tarde y en el Metro, es algo muy curioso por decir lo menos. El niño, al contrario, era uno de esos niños mega-ultra-hiperactivos.
Sólo dos estaciones me separaban de mi destino. Pero todo transcurrió tan rápido que ya no me preocupé del destino.
La mujer, a quien luego identifiqué como la madre del niño, de pronto comenzó a sudar demasiado rápido, mientras el niño miraba fascinado por la ventanilla al exterior. Sólo unos treinta segundos después, la mujer yacía en el suelo totalmente inconsciente junto a los asientos color naranja del carro.
Lo único que recuerdo claramente fue el grito del niño: “¡Mamá!”
Fue un grito tan claro, tan fuerte, tan limpio y tan lleno de pánico que volteé en seguida. El pánico de aquel grito fue transmitido en forma inmediata a todo mi cuerpo. Lleno de pánico, atiné a correr junto al niño y junto a un cuerpo inerte de una mujer, que hace sólo un minuto se había subido con él, sólo con un gesto de agotamiento en su rostro.
Ahí me quedé en silencio. Pálido quizás. Lo único que hice fue acercar al niño a mis piernas para que siguiera llorando en ellas...
Las puertas se abrieron en la siguiente estación. No reaccioné. El llanto del niño sólo fue opacado por el timbre del cierre de puertas del carro. Seguimos andando a la siguiente y última estación. Éramos un niño desconsolado y muy asustado, el cuerpo de su madre muerta sorpresiva e inesperadamente y yo, un tipo que sólo había salido una tarde de domingo en verano a juntarse con un primo a comprar ropa.
Durante el último trayecto, pensé en muchas cosas. Principalmente en la muerte, claro está. Pero también pensé en la vida. En la vida de un niño que en menos de treinta segundos, se había quedado solo.
Se abrieron las puertas en la última estación tras escuchar el anuncio del chofer que indicaba que todos debían descender. Junto al niño, ignoramos todo eso.
El cuerpo muerto de una mujer fue hallado junto a un niño y un joven que lloraban en un
carro del Metro.
La muerte de la mujer fue atribuida a un infarto fulminante, herencia genética de su padre.
El niño hallado junto a la mujer, fue trasladado a un hogar de menores mantenido por el Estado. No se encontró a ningún familiar conocido.
El joven que lloraba pensando en la vida y la muerte, nunca llegó a reunirse con su primo para comprar ropa aquella tarde de domingo en verano.
Desde entonces, gracias a un fatídico viaje en Metro y el llanto desconsolado de un huérfano, comencé a ver la vida con otros ojos.
Cuando llegué a casa, tras todo lo que tuve que declarar a la policía y tras todo lo ocurrido, abracé muy fuerte a mi madre y le dije lo mucho que la quería.

Comments on "Un viaje en Metro"

 

Anonymous Anónimo sentenció... (08 agosto, 2005 09:53) : 

Hola:
Que sorpresiva tu historia y pensar que la Vida terrenal es tan temporal.
Me gusto tu tu post.
Just that.
Saludos desde mis tejados cordilleranos;)
Sulam

 

Blogger LovelesS sentenció... (08 agosto, 2005 10:41) : 

y un que siempre tiene a su madre ahi...
preocupada por todo...
la omitimos...
o simplemente le decimos, ya ok...
me voy a pieza...
o hola o chao....
fuerte...

 

Blogger ConciertoHoy sentenció... (08 agosto, 2005 14:19) : 

Eres un afortunado. Hay gente que sólo atina junto al lecho de muerte de su madre. Y esa culpa no se va nunca.
Saludos
Rafa
P.D. Y gracias por el comment en el Blog

 

Blogger Wilbur Wrigth sentenció... (08 agosto, 2005 20:17) : 

Plop!
Esto te ocurrió de veras? o es solo un genial invento de tu veta literaria?
Aioz!

 

Anonymous SR BLADE sentenció... (08 agosto, 2005 20:58) : 

sin comentarios... lo unico que atinaria a hacer es repsiracion boca a boca o cosas asi... aunque la muerte por algo pasa... quizas por el cansancio del alma por estar en un cuerpo tan cansado y que merecia algo mejor... pero si decimos eso, debemos preguntarnos... y el niño?... bueno, el tendra sus historias que contar, quizas no con la misma suerte que nosotros, pero todo con el tiempo se ve... ojala haya sido fuerte...

chauz

 

Blogger Roberto sentenció... (09 agosto, 2005 19:44) : 

Qué historia!!!
Y sorry por el off topic, pero de verdad me alegro ver cómo ha florecido tu blog, los links, las fotos, las frases en la columna del lado...
Super bien!!!
Me alegro.

Keep blogging.

R.

 

Blogger .::PaLoMa::. sentenció... (09 agosto, 2005 23:49) : 

Hola cafedito!! tanto tiempo..lo siento, el estudio me abruma. Yo después de tu historia, tengo miedo del metro..ya me han contado de hartos suicidios y cosas..por dios!. Bueno, te mando un abrazo, y cuidate. Siempre es bkn que me postees...saludooooss!
.::PaLoMa::.

 

Anonymous Javier sentenció... (11 agosto, 2005 10:40) : 

ufff!!!...la verdad es que no me quede sin comentarios...tengo mucho que decir...pero alguien dijo por ahi que la mente es muchisisisiisima mas rapida que los dedos y las boca...entonces, me es imposible escribir todo lo que se me viene a la mente ( lo notarás por la ORTHOGRAPHYA )...

hueon...es que la imagen que tuve de lo que te paso...uff...

me mee weon, me mee...
...literalmente y fuera de toda broma...infartante tu leccion de hoy

te agradezco por el mensaje...y te felicito por tu blog, que de verdad...a mi por lo menos cuando leo algo, o pruebo algo...me satisface o me llena...de verdad.

puta, que mas que decir...muchas cosas...pero cuando logre hilarlas...te las mand po ;)

ya weon...te quiero...un beso y un abrazo...nos tamo viendo po

y cualkier problema con la obra....LLAMENME jajajaj

ya


chao!!!!!

 

Blogger Serjito sentenció... (30 octubre, 2005 22:34) : 

Sabes lo leo y no sé que decir, de verás te ocurrio?. El metro es frío, raro y no sé, raro, siempre ocurren cosas extrañas...

 

Blogger F.A.S.C sentenció... (31 octubre, 2005 13:35) : 

Vivir cercana la muerte es elevarse a otro plano, es tener la oportunidad de darse cuenta de la condicion del ser humano.
Ayer, estaba viendo CQC y a uno de los tipos (el más chascon y nuevo en el programa) le tocó estar en Cancun cuando pasó por ahi el huracán Wilma. Entre todas las cosas que dijo, depronto meditó por un segundo sobre "lo pequeño que es el hombre". Nadie lo pescó. Quizas ni el mismo se pescó.
Ahora leo tu post y pienso lo mismo: ¿Qué es ser humano?... Además, si lees mi blog, de darás cuenta, de que estoy pasando por una etapa en que me es necesario cuestionarme la existencia propia. Es necesario este cuestionarse para vivir feliz creo yo.
De que sirve andar en metro y solo mirar absort@ la publicidad???...

 

Anonymous Tomas sentenció... (31 octubre, 2005 21:47) : 

ohhh, master..., que impactante..., ¿que se puede hacer en esos momentos?, menos mal que ese niño no estaba solo, si no que hubiera pasado...

Uno lleva su vida por delante?..., o la vida se lo lleva por delante a uno?...

...Underworld...

4º Función de "Malas Juntas", viernes 4, 19:30, $600
Mas de 1000 personas ya la han visto!!, además de los Actores...
y tu que esperas?
Grupo de Teatro Liceo Lastarria
Miguel Claro 32, Providencia

 

Blogger Fleur du mal sentenció... (31 octubre, 2005 23:33) : 

Uffff que historia, tal vez sea un poco superficial, pero no me hubiese gustado estar en ahí... tengo malas relaciones con la muerte (muchas veces no me deja dormir) y nunca sé como reaccionar.
Una pregunta, has vuelto a ver al niño?

Chauss

 

Blogger frodita sentenció... (01 noviembre, 2005 00:06) : 

Bueno.. ya sabes que uno a veces en noches de insomnio vaga por la red y llega a blogs, a algunos solo les mira el diseño y decide si leerlos o no, pero el titulo de tu post me llamo la atencion asi que decidi quedarme a leer

Sinceramente odio el metro y lo uso poco y nada. Al lugar donde vivo, le llegara el metro en muy poco tiempo mas y quizas, en ese momento me haga una usuaria mas..

En fin..el punto es que me ahoga.. me asusta.. Y es que a veces tengo la necesidad de salir de forma urgente del lugar en donde estoy y eso puedo hacerlo en las micros.. En cambio, en el metro tengo que esperar y esperar..

Tu historia me es conocida.. Y es que escribi algo mas o menos parecido hace un tiempo.. solo ficcion, claramente muy distinto a haber estado ahi y haberse sentido ahogado cn la muerte

Saludos
Una extraña ^^!

 

Blogger romina sentenció... (01 noviembre, 2005 21:50) : 

y ese niño?
dónde estará ese niño ahora?

qué doloroso.
Yo tengo 23 y no me imagino sin el apoyo de mi madre.

 

Anonymous SaNnY sentenció... (02 noviembre, 2005 20:33) : 

Es tan relativa la forma en que dimensionamos lo ke es la vida...
Que de un segundo a otro...todo se acaba....en ocasiones dejando alivio...y en otras dolor... Dolor que rasguña profundo...y que deja a un niño solo en el metro....junto a un perfecto desconocido...llorando porque ya no hay nadie mas...
Es tan extraña la forma en que la muerte se hace notar... Muchas veces de forma sutil...y otras tan perturbantes y violentas que nos cortan la respiración...
Pero la hora nos llegara...
Si hay algo que todos tenemos seguro, es que un día nos tocara a nosotros...
Se nos terminara una etapa...
Moriremos para los que estan en la tierra... Ojala que exista mas amor y paz al otro lado...


Mi niño...
Sip, el carlitos ke aparecia en mi flog eras tu...
Ojala nos veamos el viernes... Ya ke hoy me dejaste con las ganas...
Un bezin
cuidate artuuuu
aiozzz

 

Blogger AndreaQ sentenció... (02 noviembre, 2005 22:39) : 

Chucha k fuerte!!!

Se lo que se ignifica esas historias del metro !!! me han tocado 2 suicidios en aquel metro de stgo !!! y algo de mi tambien murio....

Escribire sobre aquello...


Salu2

 

Blogger reinaantonieta sentenció... (02 noviembre, 2005 23:23) : 

OH!!!!
Tremendo, claramente si me pasara algo así en aquel monstruo...
No lo volvería a usar jamás...
Volviste a saber del niño??
Que increible el cambio rotundo de la vida de todos ante la muerte de alguien tan cercano, tu madre. Y ese niño?? me aterra pensar en su futuro. Hace más de un año me tocó compartir con niños de un hogar, una corporación privada, y es súper triste, los niños se encariñan mucho con las personas que los van a visitar, lo malo es que a los visitantes pocas veces les importan de verdad los niños y los dejan de visitar... Y vuelven a tener pérdidas, y vuelven a experimentar el alejamiento de las personas queridas...
Que buen post
Soy nueva acá y te encontré de casualidad, espero me visites...
bendiciones...

 

Blogger Gwendoline sentenció... (03 noviembre, 2005 23:31) : 

increible suceso este que pasó, chocante, nada que decir, que hacer de cara a la muerte??, literalmente, yo hubiese quedado petrificada, sonará ególatra, pero siempre me pongo a pensar en que hubiese hecho yo en tal y tal situación, nosé realmente que hubiese sucedido conmigo, soy un poco torpe y lenta en momentos de tensión...
Uf que increible esto me dió para pensar...
saludos...

 

Blogger Escritor sin experiencia sentenció... (05 noviembre, 2007 19:48) : 

O.O

Y tu primo!!

Digo..que traumante debio haber sido,mas que por ti,por el niño,que será de él?,donde está?,te recuerda?..como el unico hombre presnete en la muerte de su madre?

Muchas dudas,una sola respuesta...
"La muerte en el metro"..pronto Grupo de teatro 2008

 

Blogger kityta sentenció... (11 noviembre, 2007 18:49) : 

esta es una historia veridica?
:O
plop!!!
demasiado fuerte...

emm... otra pregunta... tu eres antiguo en el blog? me llamó la atención que me tuvieras en tu lista de ilustres... por eso pregunto ;) o ya habia venido por aka?
mm... misterios sin resolver.

 

Anonymous Anónimo sentenció... (07 marzo, 2008 09:12) : 

Carlitos.
Es dificil poder dar crédito a eventos tales como los que nos has contado, ya sea si lo vemos como algo que lo atribuimos a una coinsidencia, a unos minutos del destino que debía pasarte justo a ti, o talvez a un acto de fe donde hemos sido puesto a prueba. Sea cual sea lo que podamos terminar creyendo o aceptando, la realidad fué esa. Pobre mujer sin duda, y pobre primo que debe sentirse culpable de haberte invitado de shopping (y la cadena de relaciones aumenta infinitamente para descubrir qué es lo que te llevo a estar en ese metro ese día de verano). En fín. A pesar de todo, ¿es posible que nosotros estemos a la búsqueda voluntaria de experiencias de "coincidencia", "destino" o "fe"? Esperando enriquecer nuestra experiencia y nutrirnos de ella?? o tal ves, sentirnos parte de este mundo...que lo vive, experimenta, prueba y decide????

Esteban.

 

post a comment
    Puede ser que quede
    un solo instante o una eternidad
    no sabes lo que tienes por andar
    el tiempo lo dirá.
    Puede ser que todo lo que sueñes
    se haga realidad
    que un segundo en el camino pueda más
    que una vida entera en la oscuridad
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás
    Cada vez que pierdas la partida
    juega una vez más.
    Recuerda que la herida sanará,
    atrévete y verás.
    Cada vez que sientas que la vida
    te ha dejado atrás
    no olvides que aún hay tiempo
    para despertar
    un nuevo sentimiento
    grande como el mar.
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás
    Cada golpe del destino
    cada amigo que se va
    deja huellas que ni el tiempo borrará.
    Cada paso en el camino
    nos acerca un poco más
    a ese sueño que algún dí­a llegará.
    Ven, déjate llevar por el corazón
    no te rindas nunca y ya verás.
    Lejos llegarás, si te falta fuerza en el camino
    sabes bien que contarás conmigo.
    Dime lo que quieres, dime lo que piensas,
    dime lo que sientes cuando lo sientas.
    Dime lo que sientas y no te arrepientas.
    Dime que tú puedes, dime que tú sueñas, no te desesperes cuando te pierdas.
    Dime que lo intentas y no te arrepentirás